dimarts, 10 d’agost de 2010

La sangre fluye por nuestro cuerpo, regando el cerebro y los testículos. El movimiento es ligero, transparente, desaturado, con un suave toque picante que deja un efimero sabor amargo en el paladar. Una fotografía captando un movimiento es pasado que busca presente ignorando el futuro, un instante que avanza. Un desenfoque es una lágrima que se derrama desde nuestro ojo al vacio, que alimenta un pueblo africano y riega las carteras de los misioneros y sus dueños. Gritemos muerte.